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La nota en mi botella

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He visitado mucho el mar estos días.
Algunas veces sólo pienso y camino nuevamente a mi casa, pero otros días vengo con una hoja de papel, lápiz y una botella. Es algo romántico, aun creo en ese tipo de cosas, aun en estos tiempos en donde casi todo se hace por medio de palabras en una pantalla.
Pero las palabras en papel son todo un cuento, un secreto. En la computadora al menos sabes que alguien puede robarse tus contraseñas o simplemente sentarse en frente de ella y husmear entre todos los archivos, y todo queda descubierto... Sin embargo, ya casi nadie lee lo que se encuentra en papel (casi, al menos que no te obligue una institución, el papel ya ha sido obsoleto).
Por eso me gusta. Es obsoleto, es tan secreto... tan secreto y discreto como lo que tengo que decir hoy.
Últimamente he pensado mucho en mí, en lo que he hecho estos días y las palabras que me han dedicado algunas personas. La vida corre tan rápido que es casi imperceptible.
Al menos para mí, mis experiencias se van com…

El juego

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Entro al casino, hay humo por todas partes y la música elegante no deja de sonar por cada rincón de éste lugar sin corazones en el pecho.  Todo aquí es un juego, no sé si eso también significa que hay espacio para algo serio, pero no estoy tan seguro de que eso sea justo para éste tipo de actividades.  Hay personas de gala, como si éste sucio estadio de risas, cigarro, bragas mojadas y ojos desviados sea algo que en verdad merezca decoro.  Me aliso mi esmoquin, antes de tratar de buscar en los bolsillos de mi pantalón si traigo aquello para poder sentarme en una mesa. Al encontrar el bulto cálido y maltrecho, suspiro y vuelvo a mirar a mi alrededor.  Aquí ya hay personas con recorrido, personas también que les gusta vivir aquí, con la misma ropa, creyendo que tienen las mismas oportunidades que al principio.  Yo he sabido jugar aquí, volviéndome alguien sin miedo a perder lo que tengo pero también alguien inteligente que sabe cuándo retirarse cuando algo ya está perdido.  Sólo unas p…

La dama con espinas

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La última vez que la dejé, ella ni siquiera había visto mi rostro. Pero si lo hubiera hecho sabría hoy lo mucho que sufrí al tomar esa decisión. Nunca le pude explicar bien lo que sentía y creo que aún hoy me faltan palabras por decirle... Pero ella ya debe de estar caminando con alguien más a un lado. La primera vez que la vi, ella trabajaba en un lugar en donde el alcohol abundaba y los caballeros pocos agraciados se acercaban descaradamente a las damas del lugar. No sé qué debió de pensar de mí cuando comencé a hablar con ella como si fuera una vieja amiga, sentí una conexión inexplicable desde primera vista y terminé flechado justo antes de que el sol se ocultara y las estrellas brillaran. Nunca le dije que sentía algo, siempre me cubrí con mi espada, en guardia; por si mi corazonada me había llevado a otra de las trampas del amor.  No podía parar de escucharle y yo de hablarle de lo que sea,  a veces se me olvidaba que debía seguir en la misma posición, cauteloso y desconfiado. 

Por ti, por mí - Primer acto

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Lucas:

   El hilo del cigarro arruinaba un poco el sabor del helado ya derretido en mi boca.    Vaya incongruencia...    La verdad no lo estaría comiendo sino me sintiera mal al saber que al llegar a casa, ella sólo lo tiraría junto con los cuarenta pesos que pretendí invertir en una sonrisa suya.     Que ya no le gusta el chocolate, eso dijo.   ¡Quién lo diría! Después de todos estos años no me pude acordar de ese simple detalle: siempre cambia de sabor cada determinado tiempo. <<Estúpido, estúpido, estúpido >>    Apagué el cigarro en la banqueta, mientras veía cómo los autos pasaban casi rozándome los pies. Creo que después de un determinado tiempo uno puede llegar a desconectarse de los ruidos alrededor,  porque los pensamientos se van haciendo más ruidosos.    Hace más de dos años que no puedo dejar de pensar en ella, hacer cosas por ella y siempre velar por ella.    A pesar de que siempre me empuja para alejarme de sus asuntos. Ella ya no es nada mío, dejó de serlo hac…

Por qué no pudiste amar

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Aún siento fría aquella herida en el corazón, una que fue hecha cuando pasó el huracán de tu indiferencia.  Aún recuerdo cómo fue que con mi equipo de aventura y mis ánimos de principiante, me atreví adentrarme a tus juegos de niño herido. Te presentaste ante mí como un hombre con sueños y mucha imaginación, alguien con quien era agradable hablar sin importar la hora o el clima.  Era hermoso cuando, al saber que yo me estaba derrumbando, tú corrías inmediatamente a rescatarme, y si no podías te la ingeniabas para hacerme sonreír al menos, mientras veías como me levantaba con las últimas fuerzas que parecían mejorar.  Encantador también cuando parecía que yo era la única mujer de tu mundo, en donde parecía que no existían las demás figuras voluptuosas de nuestro alrededor.  Un romántico empedernido que sabía que no era una chica de gustos caros, me regalabas lo más sencillo y para mí era todo un lujo. 

Ahora es difícil sonreír al recordar todo eso, es más fácil llorar y dibujar en la …

Atracción a primera vista

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Como una niña en una dulcería, te vi y te quise inmediatamente. No sabes cómo mi corazón palpitó al sólo segundo de observar que te sentabas justo a un metro de donde yo estaba.  Alguien más hubiera dicho que sólo fue un simple flechazo, pero como me gusta tanto disfrutar de ese pequeño placer de imaginar, no pude evitar pensar en ti de diferentes formas.  Las mujeres de hoy quizá piensen que estoy hablando de un hombre de ojos claros, cabello no negro y alto. Sólo puedo decir que tienen razón en una sola cosa, eres muy alto pero tus cabellos eran azabache y tus ojos de un café como los míos. Un poco descuidado de los dientes y con una manzana de Adán muy pronunciada.  Si les diera más detalles, me delataría.  Me sentí en secundaria, pidiendo que me voltearas a ver y me sonrieras, mientras yo desviaba la mirada cada que parecía que escuchabas la voz de mi cabeza. 

¿Qué lógica es esa? Ahora mismo me estoy riendo de camino a casa, pensando en que hubiera sido mejor sostenerte la mirada…

Si lo encuentras, léelo.

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Creo que no me merecía ser tratada así, a pesar de que te apoyaba... Fui tratada con la punta del pie sólo porque nunca te atreviste a ver que ya no me amabas; sin embargo querías que alguien te alabara. Mi mayor error fue ese precisamente, darte razones para creer que te amaba incondicionalmente y que no me dolía cada vez que me alejabas de tu lado cuando te cansabas de tu payaso. Esa era yo.  Estaba bien si yo escuchaba cada detalle de tu día, pero tú te dormias y me hacías saber que no estabas interesado en saber del mío; estaba bien si yo te ayudaba con tu tarea, pero si yo necesitaba silencio para hacer la mía, no te importaba distraerme y apagar la luz cuando yo la necesitaba.  En ésta relación, el que importaba eras tú. Si regresabas cansado de la escuela y te quedabas dormido en nuestro cuarto, te enojabas porque yo estaba haciendo tarea y no te dejaba descansar.  No sabes cuantas veces tuve que hacerla con mi lampara prendida para que no me regañaras después. 
Tú si podías h…